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oído 2003
mármol dolomita . talla directa
130 x 80 x 50cm.

- Ése es el Oído, es la piedra que escucha.  Las curvas del oído en la piedra que a mediana distancia podrían haber sido cualquier otra cosa. Y es que existe tal vez una distancia adecuada para mirar (distinta según las obras). Para observar los matices. Muy posiblemente el movimiento giratorio sea, entre otros elementos, lo propio de la escultura. Vale decir su dimensión polifacética.  En ese girar, cualquier escultura se transforma, despliega una pluralidad de relieves, contornos, recovecos, no advertidos a primera vista.  Ante las obras de Omar, ese desplazamiento permite identificar puntos cardinales,simetrías, asimetrías. Pero sobre todo, profundidad.  Una dimensión que siendo parte de la obra no se logra ver del todo.  Una suerte de adentro totalmente inalcanzable para el observador.  Un invisible que se revela como posibilidad.  Ese oído representado es también conducto. Camino al corazón de la materia que nosotros, simples observadores, no podemos transitar.  Ocurre con el Oído, una cosa curiosa. Y es que no parece una obra. Parece un fósil. 
           
Antonia García Castro