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jangada 1996
Lapacho , madera dura . talla directa . planchuela de acero de 10mm
4.50 x 1.40 x 0.80m.

El artista vuelve a poner en obra la horizontal. Aunque aquí, lejos de la quietud, aparece otro anhelo: incorporar la dinámica de lo temporal. Pues esta “jangada” aunque inmóvil, suspendida en sus parantes de acero, como la verdadera jangada, va. ¿No es todo un desafío para un escultor evocar la contingencia temporal con la pesantez y el reposo de un tronco? ¿Extraer el movimiento de esa masa dando cuerpo a la evanescencia del tiempo?, ¿qué más cambiante que un tronco viajando por el río, girando, recibiendo luces y sombras, apareciendo y desapareciendo?.  Es obvio que este ha sido el desafío que Omar Estela emprendió con Jangada. Los tubos de luz que iluminan la pieza desde abajo ¿serán una equivalente representación del plateado y cambiante oleaje del río?.  Recorrer la pieza es asistir a las insinuaciones que atraen o rechazan la luz según la lisura pulida de algunos tramos por donde se desplaza veloz, oponiéndose a las partes obsesivamente incididas por la gubia, que retiene la luz en múltiples entradas y salidas; es percibir esas líneas que surcan la pieza imponiendo un juego de direcciones. Y en este tronco - relato,la forma, triunfante al fin, no es más que la suma de episodios que duran, surgen y se acaban para evocar en su transfigurado resplandor la jangada, ese insignificante tronco que va por el río, pero que en esta pieza, lejos de lo profano, adquiere la dimensión de lo sagrado.           

Raúl Santana